El fascinante mundo de la rabieta
Alrededor de los 2 años, pudiendo durar hasta los 4 o 5 años, aparecen las famosas rabietas. ¡No os asustéis, no tienen porque durar todo ese tiempo!
Hemos pasado de que nuestro pequeño bebé iba a donde nosotros queríamos y hacia lo que nosotros deseábamos, a transformarse en un medio pequeño adolescente, con gustos propios, con un mayor desarrollo del lenguaje y que nos dice a todo que no, que incluso quizás esté más arisco y se enfade con mucha más facilidad, haciéndonos llegar sus negativas de diferentes maneras.
¡Bienvenidos a los famosos 2 años!
A título personal, contaros que la primera vez que mi hijo tuvo una rabieta me quedé impactada. Siempre había sido un niño bastante llevadero en esos aspectos, compartía sus juguetes, si se enfadaba era fácil de calmar, se conformaba con facilidad, hasta que un día estábamos en un restaurante, él quería ir al parque, y nos lo hizo saber, allí llegó la famosa rabieta.
Yo había tenido la fantasía de que eso no me iba a pasar a mí, que siendo psicóloga se me ocurrirían mil ideas para hacer llevadera esta etapa y hasta el momento me lo había creído ¡Qué ingenua!
Las rabietas fueron aumentando en diferentes situaciones, caprichos, juguetes o permanencia en el parque, pero la entrada al colegio, ha empeorado las cosas, supongo que porque se ha sentido más vulnerable con el cambio a la etapa infantil y las rabietas se han vuelto más repetidas, y además teniendo un amplio repertorio de “no quiero”: “Vamos a la ducha… “no quiero”, vamos a salir de la ducha “no quiero”… vámonos del parque…”no quiero”…vístete…”no quiero”. Con sus sucesivos llantos y gritos ¿Pero cuándo hemos entrado en la adolescencia?, me pregunto a mí misma una y otra vez.
Los motivos que hacen que mi hijo se transforme en un dinosaurio feroz, como yo le llamo, pueden ser múltiples. Normalmente coincide con que está cansado y nos hemos pasado de su hora de cenar y dormir, con lo cual todo empeora, otras veces es porque sí, porque quiere algo y nosotros tenemos otros planes interrumpiendo los suyos y entonces, estalla la tormenta.
¿Pero entonces, qué es una rabieta?
La rabieta es la expresión de la frustración de los más pequeños que puede ir desde el llanto, hasta dar golpes, gritar, pegar, tirar cosas y tirarse al suelo etc.
¿Suelen ser frecuentes?
Algunos niños tienen rabietas a menudo, y hay otros que solo las tienen muy de vez en cuando.
¿Son normales?
Las rabietas son una parte normal del desarrollo de un niño. Son la forma que tienen de mostrar su malestar o su frustración.
¿Por qué ocurren las rabietas, lo estoy haciendo tan mal?
¡Ni mucho menos! Las rabietas pueden ocurrir cuando los niños están cansados, hambrientos, incómodos o cuando no pueden conseguir algo que quieren o desean. Al no poseer aún las suficientes habilidades y su cerebro encontrarse aún en desarrollo es la forma que tienen de expresar su disconformidad.
¿Se pueden evitar?
Siento ser portadora de malas noticias, pero no, en general no podremos saltarnos esta etapa ya que forman parte del desarrollo normal. Pero sí que podemos evitar algunas y, sobre todo, hacerlas más llevaderas y evitar que exploten de manera más fuerte si ponemos en práctica algunas herramientas.
¿Cómo las hago más llevaderas?
Lo primero de todo es mantener la calma. Cuando los niños tienen esos comportamientos y más si son fuera de casa o estamos con gente, nos sentimos muy mal, lo primero que pensamos en que van a pensar los demás y tendemos a frustrarnos, enfadarnos y empeorar la situación. Además a veces nuestros familiares y amigos, intentando ayudar, participan diciéndoles cosas al niño/a y haciendo al final que se enfade más.
Intenta no decir cosas de las que luego te arrepientas. No ayudan en la rabieta y después te sentirás peor y culpable.
Puedes salir de la situación. Si por ejemplo, estás en un restaurante y el peque está muy alterado, cambia el escenario y sácalo a la calle.
Ponte a su altura en contacto con sus ojos. El estar a su altura los ayudas a no verte como un gigante enfadado.
Intentemos mantener sus rutinas dentro de lo posible. Si sé que mi hijo/a a las 20.30 suele dormirse y son las 21.30 y aún no hemos llegado a casa, pues probablemente estará cansado y aumente la probabilidad de que estalle la rabieta.
Sé consciente de que batallas quieres librar. Si tu hijo/a está enfadado porque prefiere el jersey rosa al verde pues bueno…. Dejemos que tomen pequeñas decisiones, bastantes decisiones tomamos ya por ellos al cabo del día. Si es necesario poner el límite, porque lo que estamos pidiendo no se puede evitar pues es importante que mantengamos ese límite aunque tenga la rabieta. A veces como la rabieta nos incomoda, tendemos a quitar el límite establecido o bien a distraer con otro cosa, ejemplo los dibujos que acaban siendo una recompensa.
Utiliza herramientas externas. Me han servido mucho los cuentos sobre el enfado o alguna estrategia tipo ‘vamos a meter todo ese mal humor en un bote y vamos a hacerlo desaparecer por arte de magia’. Enseñarlos a respirar y que utilicen la técnica cuando se estén enfadando, también nos puede ayudar.
Sobre todo, no pienses que lo hacen para fastidiarte, solo tienen que ir madurando su cerebro. Si tomas esta etapa como una forma de ayudarlos a crecer emocionalmente y ayudarte a ti mismo a crecer también será mucho más llevadero.
Recomendaciones de libros:
1. Para los papás.
- Tirado, Miriam (2020). Rabietas. Ed. Urano. Crianza y educación
- Bilbao, Álvaro. (2015). El cerebro del niño explicado a padres. Plataforma editorial.
2. Para los peques.
- García, Tania.(2020) ¿Qué necesito cuando me enfado?
- Tirado, Miriam, Turu, Joan. (2018). Tengo un volcán. Carambuco ediciones.
- Canals, Mireia, Aguilar, Sandra. (2014). La cola de dragón. Colección emociones. Salvatella editorial.